Como el río de la serranía
que me circunda,
brota de una máquina iluminada
para secuestrar mi mundo.
Desde las salas de espera
de la manzana vestida de invierno,
hasta los complejos petroquímicos de Texas,
vaga en las plazas comerciales de Xalapa,
se atora entre los cactos
de Oaxaca y su desierto.
Sin embargo, circunscrito en misterio,
cancela nuestras citas.
jueves, 12 de marzo de 2009
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